Todos siempre supieron que estaba ahí, también, que me costaba respirar y no corría. Todos lo sabían y nadie hizo algo. A las tercera mañana, ya no habría los párpados, el espacio era muy pequeño, respiraba cada un minuto y después cada una hora, al final del ese día ya había agotado mi último respiro. La segunda mañana no entendía porqué a mí me pasaba eso y mi piel empezaba a sangrar por la fuerza que ejercía, terminé encostrado. La primera mañana estaba convencido que iba a reirme cuando lo recordará pasado unos años, de vez en cuando me lograba reir. Antes de todo, no sospechaba que algo así pudiese ocurrir. Ahora tan solo hablo por que las palabras me lo permiten.
miércoles, octubre 11, 2006
domingo, octubre 08, 2006
Trazo 3
Ella está sentada en su oficina, su oficina está en muchos lugares, tantos que no puede concentrarse en su escritorio, en el porta lápices y el teléfono que están sobre él, tan desconcentrada se encuentra que en su cara se configura todos los gestos posibles mientras el porta lápices y el teléfono se vienen sobre ella, sin dejar de estar sobre la mesa, en su posición. Ella se desploma sobre el escritorio y éste se detiene sobre la corniza de un edificio, el viento sopla suavemente, el teléfono se cae al suelo. Nadie sonríe más con su desconcentración.
jueves, octubre 05, 2006
Fragmentos 11
1 Ya no caen gotas sobre mi maseta craneal, se ha terminado el suplicio, he muerto.
2 La sangre corría por su entrepierna, creyó que todo iba a terminar ahí. Iluso.
3 El vidrio se acomulaba bajo sus uñas, su cuerpo olía a mierda, carne quemada, parecía un cuadro de Bacon, pero era más que eso.
4 El asunto es saber lo que descompone al cuerpo y luego no dejar de hacerlo. Para ella eran las cosquillas, sentía que su corazón se detenía. No paré de hacerla reir con mis manos.
2 La sangre corría por su entrepierna, creyó que todo iba a terminar ahí. Iluso.
3 El vidrio se acomulaba bajo sus uñas, su cuerpo olía a mierda, carne quemada, parecía un cuadro de Bacon, pero era más que eso.
4 El asunto es saber lo que descompone al cuerpo y luego no dejar de hacerlo. Para ella eran las cosquillas, sentía que su corazón se detenía. No paré de hacerla reir con mis manos.
lunes, agosto 28, 2006
Trozo 2
He reccorido tus alas heridas, he visto el pasar del agua por tu piel, el olor acomulado en tus párpados. Y no quiero verte más. He dejado de gritar tu nombre, tan sólo el silencio se acumula entre mis dientes. Todo aquello que puede haber hecho por ti, no lo hice, ahora estás ahí abajo, muy abajo, tu cuerpo se revuelca en las aguas oscuras del río, tu sangre se confunde. Te veo desde aquí, desde el mismo lugar al que no pude llegar antes que saltaras.
miércoles, agosto 02, 2006
Trozo 1
Mis manos tiritan, los tendones se tensan, me duele, el monótono sonido de la alarma me acompaña y me descubre en la oscuridad, también la luz amarilla que ilumina mi sien. Mis manos obtusas se detienen sobre mi cara mientras la máquina está detenida y las aspas giratorias siguen su funcionamiento. Detrás de mi yo máquina, una limpieza que no fue tal, lo sé, pero no hay porque avisar, el trabajo se necesita igual. Mañana debería ser un mejor día, pero las heladas condiciones no lo permiten, ¿lo será?, quién será mi sucesor. No deja de ser ridículo que me pregunte eso, mejor seguir andando, ya llego a la esquina y este maldito temblor no me deja tranquilo.
lunes, mayo 22, 2006
Micro cuento 14
La distancia, sólo fue un inequívoco signo, un espacio al cual ninguno de los dos se atrevió a traspasar, sus cuerpos estaban tan lejos como también su cotidianidad. El odio, la rabia, la tristeza tan sólo nacían por ella, se repetían una y otra vez, estaban ausentes e idos, no importaba las sonrisas prometidas y los deseos que se habían consumados, el brillar de ojos y las risas acumuladas en el pasado. Había aparecido el inexorable actuar del espacio, esta vez no era el tiempo ni su condena, a veces llegaron a pensar que podía ser su solución, su salvación, que el tiempo afectara las condiciones y generara las posibilidades, pero la distancia irreductible, la que no avanzaba ni cambiaría ninguna condición, estaba ahí. Ambos acostados en su cama, a tan sólo tres espasmos de distancia, a pequeños centímetros, se encontraban absolutamente separados. La distancia ya estaba ahí.
martes, mayo 16, 2006
Micro cuento 13
Disfrazada en el momento del nacimiento, la pequeña se echó a andar, curiosa cosa pensaron los paramédicos, iba de rozado y llevaba a su madre de la mano. Los interrumpieron en su pensar con una emergencia y había sangre en el camino de la pequeña que aún no caminaba. Pasaron sobre ellas, al parecer era más importante, la niña los esquivó y no se percató de la sangre bajo a sus pies, la madre lloraba.
jueves, mayo 04, 2006
Fragmento 10
1. Mañana también caerá, es roja, espesa y mancha sábanas. Pero sabe rico jugar con ella.
2. Las ampolletas lo iluminaban todo de rojo, será una forma de menospreciar mi camisa roja, como mis ojos. Ándate, no te quieren.
3. En la bandera lo hay, también está en la bebida del mundo, cae desde el cielo en atardecer sobre las caras idas, lo tiñe todo, como si necesitáramos más, si ya fluyen su tinte por nuestras venas.
2. Las ampolletas lo iluminaban todo de rojo, será una forma de menospreciar mi camisa roja, como mis ojos. Ándate, no te quieren.
3. En la bandera lo hay, también está en la bebida del mundo, cae desde el cielo en atardecer sobre las caras idas, lo tiñe todo, como si necesitáramos más, si ya fluyen su tinte por nuestras venas.
4. Toma el cepillo, abre el espejo, las líneas rojas de las pasta de dientes se mezclan con la masa blanca, se lo mete a la boca, tiene el mundo entre sus dientes, lo azota de un lado a otro. Agua, enjuagado, escupido, el mundo en sus dientes.
Fragmentos 9
1. La sangre se hace densa, necesita más presión para su traslado, tanta que las arterías se tensan hasta reventarse, puede ser micro o macro sólo depende del sector donde ceda, como accidente vascular el infarto es una muerte muy común.
2. Penetra por la caja toráxica en busca de la traquea, lo quiere atravesar todo. A pesar de que le molesta mancharse. Es cuchillo.
3. La guerra como arte es macabra, tanto igual a Dios como amor, está todo muy organizado y se sangra. Suelta las armas y también a Dios. Ya nadie lucha contra él. Sonríe.
2. Penetra por la caja toráxica en busca de la traquea, lo quiere atravesar todo. A pesar de que le molesta mancharse. Es cuchillo.
3. La guerra como arte es macabra, tanto igual a Dios como amor, está todo muy organizado y se sangra. Suelta las armas y también a Dios. Ya nadie lucha contra él. Sonríe.
4. Al nacer no lo sabía y al morir tampoco, fue una perdida de tiempo, por suerte tan sólo fueron 40 minutos. Lloraron por él, éste no lo entendió.
miércoles, mayo 03, 2006
Fragmentos 8
1. Quien quisiera responder ante él. Malversación. Que más se puede pedir, de un grupo de hombres que se esconden detrás de corbatas. Habrás de responderle entonces con el silencio. Es mejor así, ya nadie, ya nadie. De acuerdo.
2. A paso firme definió que ayer era hoy, ¿y mañana? Pensó, dejó el maletín en el suelo y se echó a correr. Aún no se encuentra.
3. Malsano le dijeron, sonrió, sabía que era un piropo, en la oficina sólo hay uno como él.
2. A paso firme definió que ayer era hoy, ¿y mañana? Pensó, dejó el maletín en el suelo y se echó a correr. Aún no se encuentra.
3. Malsano le dijeron, sonrió, sabía que era un piropo, en la oficina sólo hay uno como él.
4. Texto. Corbata. Pantalones. Manos. Cigarros afuera. El portero duerme.
jueves, abril 27, 2006
Micro cuento 12
Divididos en dos bandos y colores, demarcados por líneas blancas, los observan y un humano vestido de negro con el brazo alzado y un pito en la boca. Espera. Alrededor del rectángulo de tierra, piedras y algunos champones de pasto seco, otros están atentos, con lienzos a baja altura y sentados en maderas rechinantes, algunos animales husmean entre ellos, como buscando comida, pero todos saben que buscan el mejor lugar para ver el encuentro. Los jugadores saltan, mueven sus piernas, hacen vibrar su cuerpo para no enfriarse, el de negro los observa y toca el pito, la pelota está entre los dos delanteros de celeste con amarillo, se quedan viendo. La pelota no se mueve, nadie lo hace, mutismo a los alrededores. Uno de los delanteros le dice al otro que la detención es la única forma de poesía posible en el fútbol. Sonríe esperando que alguien haga algo. La pelota está entre ellos, inútil.
Fragmentos 7
1- Esta vez fue más largo de lo que pensé. Perdona mañana será distinto, eso creo. ¿ya te vas?
2- Sí, el borrón es impropio como mancha, no te vayas. No dejes de leer.
3- Toma. Es para mí, pero que lo diga él. Y al final lo leeré yo.
4- Cartográfico, eso es. Entonces por qué no lo dibujaste. Soy malo para ello. Mmm entonces déjalo ahí, mañana lo leo.
2- Sí, el borrón es impropio como mancha, no te vayas. No dejes de leer.
3- Toma. Es para mí, pero que lo diga él. Y al final lo leeré yo.
4- Cartográfico, eso es. Entonces por qué no lo dibujaste. Soy malo para ello. Mmm entonces déjalo ahí, mañana lo leo.
miércoles, abril 26, 2006
Fragmentos 6
1- Recuperación de la memoria en sus pupilas, brillo, cursilería propia de quien se extraña, de quien se distancia. Está envuelto en su experiencia limitada, llorará en ese momento más cursi aún. Te esperamos.
2- Salta. Calcomanía irrisoria de vuelo, del desprendimiento único en el desvanecimiento. En la altura se acumula la mugre y en ella el llanto, los ojos se contaminan y la mugre ríe en sus lágrimas.
3- Será de otra circunstancia, pero duele, será de otro tiempo y te creo, será que nadie lo hace que te ensalzas en justificaciones. El llanto no, eso si que no lo aguanto.
4- Por qué ese cúmulo de ceros y unos, que podrían ser un sonido, imagen o letras, tal vez un color, de forma tan aleatoria, tan condenadamente controlada, artificiosa. Provoca el estremecimiento de la piel húmeda desde nuestra única altura posible y te considero bella sentada junto a mi no belleza, como un uno y un cero. Apaguemos esto.
2- Salta. Calcomanía irrisoria de vuelo, del desprendimiento único en el desvanecimiento. En la altura se acumula la mugre y en ella el llanto, los ojos se contaminan y la mugre ríe en sus lágrimas.
3- Será de otra circunstancia, pero duele, será de otro tiempo y te creo, será que nadie lo hace que te ensalzas en justificaciones. El llanto no, eso si que no lo aguanto.
4- Por qué ese cúmulo de ceros y unos, que podrían ser un sonido, imagen o letras, tal vez un color, de forma tan aleatoria, tan condenadamente controlada, artificiosa. Provoca el estremecimiento de la piel húmeda desde nuestra única altura posible y te considero bella sentada junto a mi no belleza, como un uno y un cero. Apaguemos esto.

martes, abril 25, 2006
Las palabras y las cosas...
En vez de escuchar habló y no pudo evitar la avalancha de críticas posteriores, tuvo que dejar de creer que era el más sabio del lugar, la clase tenía que continuar. Sigue siendo un bebe diría su madre. Yo estuve de acuerdo con él, pero no quise hablar. Sigue siendo un pusilánime diría la mía. La del profesor está muerta por suerte, quizás qué diría, mejor no saberlo.
Con el café nocturno en la calle, parado a las afueras de un tóxico, le encontré la razón a mis otros compañeros, seguía siendo un pequeño bruto perdido. Mis primos conversaban de un tema en específico, tanto que lo rebatí sin saber que decían y me escucharon. El café estaba caliente.
Con el café nocturno en la calle, parado a las afueras de un tóxico, le encontré la razón a mis otros compañeros, seguía siendo un pequeño bruto perdido. Mis primos conversaban de un tema en específico, tanto que lo rebatí sin saber que decían y me escucharon. El café estaba caliente.
Llegamos a la fiesta, la música muy alta, me detuve a bailar entre unas chicas, éstas se alejaron en eso se escuchó un estallido de cosas a mi alrededor, había botado un vaso sobre la mesa y se habían quebrado ambos vidrios, todos me quedaron mirando y no supe que decir.
lunes, abril 24, 2006
Fragmento 5
1. Estadio prematuro de la conciencia. Perfil de pequeño mutante embrutecido. ¿Serás tú al despertar? No lo creo.
2. Zamarreo repentino y nocturno, grito, expansión de las mandíbulas agitando las cuerdas vocales, las sábanas entre las manos, tranquilo soy tu madre.
3. Podrías decirme que has hecho hoy. Abrí los párpados y había una ambulancia iluminando la penumbra matutina en la calle, apoyé mi cabeza en el vidrio ensangrentado y volví a cerrarlos. Interesante.
4. Todos los días que llega a su departamento de soltero hay un olor de profunda calma, se pregunta si es él culpable de aquello. Nadie que fuma puede amanecer provocando eso, se responde y enciende la televisión.
2. Zamarreo repentino y nocturno, grito, expansión de las mandíbulas agitando las cuerdas vocales, las sábanas entre las manos, tranquilo soy tu madre.
3. Podrías decirme que has hecho hoy. Abrí los párpados y había una ambulancia iluminando la penumbra matutina en la calle, apoyé mi cabeza en el vidrio ensangrentado y volví a cerrarlos. Interesante.
4. Todos los días que llega a su departamento de soltero hay un olor de profunda calma, se pregunta si es él culpable de aquello. Nadie que fuma puede amanecer provocando eso, se responde y enciende la televisión.
domingo, abril 16, 2006
Micro cuento 11
Aproblemado camina por la calle, su novia lo ha dejado, decidió que era tiempo de terminar con todo ello, no le gustaba sentir que no iban a ningún lado. El malestar es completo, un agonía se desprende de sus pies, una ausencia en sus manos, el pecho comprimido, la falta de calor se posesiona en la ciudad, y el camina. Vaho de su boca y se pregunta ¿por qué?, la ciudad completa le contestan en su cerebro lo estupido que fue al creer que era bello, agradable, inteligente y buen amante. Por la vereda anaranjada se aproxima a su puerta, saca las llaves, hay un bulto frente a ésta, camina más rápido, al llegar encuentra un hombre apoyando la cabeza en la escalinata de su puerta, está durmiendo, de su boca un ebrio olor, vino de mala calidad, la falta de calor lo agita, tirita, no alcanza a castañear los dientes pero está próximo. El chico lo queda viendo un segundos, le habla, éste no se despierta, lo va a tocar, tiene todo el cuerpo bañado en orina, duda. Se levanta y abre la puerta, pasando por encima de él ingresa a la casa, cierra con cuidado para no golpearle la cabeza, enciende un luz que ilumina la escalera de entrada al living, a la casa. Se tiende en la cama, la ve en la oscuridad, ve su cuerpo desnudo sobre él, diciéndole que lo ama. Llora y se cubre con las frazadas.
viernes, abril 14, 2006
Fragmentos 4 (Relaciones ortográficas)
1. Quizás, me dirás, y yo no responderé, sonorización casual del vocablo en público, sólo diré, cuándo. Ambas palabras tienen palitos en el cielo, eso es bueno.
2. Pequeño detalle, cinco días al otro lado del mundo.
Pequeño detalle, la vida entera esperando los puntos suspensivos...
3. Me viste y punto final.
4. Permítelo, aunque te cueste puntualizarlo, deja entrar, convenir con tu piel la cuestión del deseo, no creas que es una hipérbole, ni menos le pongas cremillas. No lo creas, sonreiremos te lo prometo y a así concluirá el párrafo.
lunes, abril 10, 2006
A la Hora de comer... (cuento)
Sentado logró pensar...
Al pasar del tiempo me he considerado cada vez más judío, sé que de alguna forma caprichosa provengo de Abraham, no obstante mi más intimo pensamiento habla de la necesidad de convertirme al Islam y leer el Corán, encontrarle un sentido y volver a tener barba. Tengo 24 años, nací y vivo en Chile, no tengo nada más que decir de aquello.
El desapego enraizado es la caricatura más perversamente vivida, si te dijera que es sólo la estúpida esperanza de encontrar o no encontrar, fluir o no fluir, me piensa computador y me siente el computador de mi amada. Si estuviese en otra habitación no existiría. Quién define el movimiento, debe definirse a si mismo.
Son 24 años y la única expectativa es la condescendiente esperanza de que Ismael, en su condición de otro y expulsado, sea mi padre putativo, mi puente para abrazar al Islam, seré moro o judío, pero nunca cristiano. Al final todo se determina desde los doce pasos, frente a una multitud de jolgorio de la movilidad del virus, del computador, de la fibra óptica. Sino hay más que parlantes, por qué creer en Abraham padre, Isaac hijo o Ismael bastardo. De nuevo el pop, de nuevo soy madonna. ¿Hasta cuándo?
El desapego enraizado es la caricatura más perversamente vivida, si te dijera que es sólo la estúpida esperanza de encontrar o no encontrar, fluir o no fluir, me piensa computador y me siente el computador de mi amada. Si estuviese en otra habitación no existiría. Quién define el movimiento, debe definirse a si mismo.
Son 24 años y la única expectativa es la condescendiente esperanza de que Ismael, en su condición de otro y expulsado, sea mi padre putativo, mi puente para abrazar al Islam, seré moro o judío, pero nunca cristiano. Al final todo se determina desde los doce pasos, frente a una multitud de jolgorio de la movilidad del virus, del computador, de la fibra óptica. Sino hay más que parlantes, por qué creer en Abraham padre, Isaac hijo o Ismael bastardo. De nuevo el pop, de nuevo soy madonna. ¿Hasta cuándo?
Dejó de hacerlo y comió...
jueves, abril 06, 2006
Fragmentos 3
1. You are a stupid boy, don´t understand nothing. The children cry because they have sweet dreams. Stupid boy speech with me tomorrow, at this moment I have a sweet dream. I cry.
2. Te creo, camino, tomo asiento, camino. Te creo. Te consideras pequeño cuando me miras desde arriba y estás en la cornisa con tu cascabel. Salta a mis brazos.
3. Le colocan los micrófonos en el cuerpo y le echan a caminar por el parque, una cámara lo graba desde lejos, el director lo mira y escucha en su andar. Se acerca a un árbol, le dice un secreto, el micrófono se ha desconectado, el director no pudo escuchar, el niño sonríe mientras se aleja del árbol.
2. Te creo, camino, tomo asiento, camino. Te creo. Te consideras pequeño cuando me miras desde arriba y estás en la cornisa con tu cascabel. Salta a mis brazos.
3. Le colocan los micrófonos en el cuerpo y le echan a caminar por el parque, una cámara lo graba desde lejos, el director lo mira y escucha en su andar. Se acerca a un árbol, le dice un secreto, el micrófono se ha desconectado, el director no pudo escuchar, el niño sonríe mientras se aleja del árbol.
4. Tus ojos se esconden bajo el mantel, se detienen para husmearlo todo, cáliban, cáliban, cáliban, perro malo, sal de ahí. Me van a retar.

martes, abril 04, 2006
Fragmentos 2
1 Entre sus piernas, un líquido desciende de olor espeso y hostigante. No se da cuenta, sigue esperando que acontezca ese sueño, es único sueño que ha esperado toda su vida desde que nació, el sueño y el líquido son de color café.
2 Dos cafés sin crema, ¿dos expreso entonces? No, cómo se le ocurre, dos espreso, sino serían dos trenes...
3 ¿Te vas? Que bueno, estaba cansado ya de tenerte aquí sin hacer nada más que martirizarme. Caminó por el cuarto buscando algo, una polera, pantalones y otros enseres, suspiró aliviado, resaca-fe de erratas...
4 Cá (llense malditos todos, hoy es la hora de que descargue mi odio contra ustedes, nunca más habré de respirar su maldito perfume, ni menos el hedor de sus bocas semi abiertas sin nada que decir, nada que meterse adentro, dientes pestilentes y uñas malformadas, al fin podré vengarme, soy un animal fabuloso, mitad caballo mitad grifo, un Hipogrifo, pero con E, Hipogri) fe
2 Dos cafés sin crema, ¿dos expreso entonces? No, cómo se le ocurre, dos espreso, sino serían dos trenes...
3 ¿Te vas? Que bueno, estaba cansado ya de tenerte aquí sin hacer nada más que martirizarme. Caminó por el cuarto buscando algo, una polera, pantalones y otros enseres, suspiró aliviado, resaca-fe de erratas...
4 Cá (llense malditos todos, hoy es la hora de que descargue mi odio contra ustedes, nunca más habré de respirar su maldito perfume, ni menos el hedor de sus bocas semi abiertas sin nada que decir, nada que meterse adentro, dientes pestilentes y uñas malformadas, al fin podré vengarme, soy un animal fabuloso, mitad caballo mitad grifo, un Hipogrifo, pero con E, Hipogri) fe

Micro cuento 10
Con anterioridad había respondido, pero no fue escuchado, en un devenir cotidiano se deshizo de una serie de estafetas que tenía alrededor, balazos limpios en los corazones, dos pasos al frente y quedó a tiro de cañón, alzó su humeante metal, una serie de luces rojas en el pecho, en su piel negra de algodón y lycra, apretó el gatillo, sonó fuerte y duro. Todas las lucecitas se transformaron en orificios rojos, tan profundos como lo fue el que en la frente desplomó al jefe de la masa armada. You win.
martes, marzo 21, 2006
4 Fragmentos
1 Grupos de golpes se acumulan en las costillas, en los pómulos y quijada. la sangre brota, pero él no hace más que sonreir, sin saber por qué, sin sentir por qué.
2 Manifestación de caridad de la mano. No lo soportó y se echó a correr. Es lo que había que hacer. ¿Quién te cree?
3 ¿Habel quién está ahí? La cosa, la que se ciñe cuando duermes. Ah, el mio propio. Ese mismo.
4 Take me out tonight, take me out, please. I think to another dream. Take me out tonight. I'm sure, this is horrible.

Micro cuento 9
Habrá que reparar que después hubo un desprendimiento, una exacerbación del gesto en su rostro ido, como mueca, pero más que eso. Una deformación muscular que extrapolaba los labios, los huesos y los poros, así y todo había algo ufano en su rostro. La lágrima que surcó su piel tan sólo fue una excusa de un cuerpo que se desentendía de todo. Fue el momento en que se calló la sirena, en que el goteo de la llave paró y el andar peludo de un felino se extremó para desaparecer, en que los ojos se posaron sobre ella ¿había algo más que hacer? En una primera instancia no, así que dejó de mirarla y se fue por donde llegó, por la soledad y la apatía, su rumbo se hizo ligero, sin dificultades. Ella desprendida de todo no hizo más que agotar su respiración y se dejó estar sobre las sábanas.
viernes, marzo 17, 2006
Yo soy (cuento)
La siembra se hace dificultosa, lo seco del tierral provoca el sudor de manos secas. La velocidad del automóvil no me permite ver más, abro la ventana. Con el viento en plena cara deformo mi mente y ahora soy tierra en unas manos secas. Un arado me remueve dificultosamente, sudor metálico que remueve mis terrenosas entraña, queriendo mi fertilidad. Inútiles esfuerzos en estos días. Caen sobre mí pequeñas gotas líquidas, que estremecen a los vegetales agónicos enjaulados en mí, y es una pequeña esperanza posada en esta superficie seca, en esta piel seca. Pero es únicamente eso, sudor salado de caras agotadas. Escucho voces, tal vez una en diferentes tonos, es un niño parado sobre mí, sonriendo con el arador en las manos. Lo entierra sobre mí con una sonrisa extensa sobre un rostro extenso y reseco... la conductora me habla y dejo de ser tierra. Dice algo sobre un árbol. Escucho sólo eso. Trato de volver a deformar mi mente mientras el sol me llega sobre mi rostro estrecho. No logro ser nada. La miro y le beso el cuello, ella sigue conduciendo por una carretera recta. La siembra a quedado muy lejos, aunque las tierras siguen apareciendo mientras avanzamos. La sigo besando, ahora soy amante...
Microcuento 8
Malestar bacterial en las encías y sangramiento, el cepillado es la posibilidad de evacuar masas de sangre del receptáculo bucal femenino, se observa el espejo y hay llagas de días anteriores, como sonrientes, como mal olientes. Agua en la cara y se toma la cabellera rubia, a su lado la carencia de un otro, sale del baño y enfrenta a la ciudad a través de una ventana, está lista, preparada para un nuevo día, para eso que todos intentamos eludir, ¿ya estás conforme? Se pregunta, al segundo después se lanza al vacío, vestida con la blusa que se compró hace dos días y con los pantalones que tan bien le quedan, cae, cae, cae...
jueves, marzo 09, 2006
Tarea Pendiente (cuento)
Rencoroso se fue donde su hermano y le pidió que se fueran rápidos. Levantó la mano izquierda con el puño apretado, sin voltear a ver. Entendí que lo volvería ver en poco tiempo, me subí los calzones, me limpié el semen de mi entre muslo, tomé la falda y me la puse rápidamente. Me arreglé la corbata y puse en su posición original la camisa. Me tomé el pelo con el collet que tirado en el piso compartía el espacio con el brazalete del colegio. Éste lo puse donde debía ir, luego salí despreocupada al patio. Los niños revoloteaban al rededor de un balón de fútbol, unas compañeras de ellos provocaban muchos alaridos. En eso me topé con el inspector del colegio, éste me sonrío y me dijo que teníamos una tarea pendiente, suavemente en el oído, imperceptiblemente. Lo miré y le sonreí, seguí mi camino a clase, él me siguió con su mirada, me arreglé el calzón, volteé la cabeza y le sonreí. Éste parado al rededor de niños no dejó de contemplarme, mientras yo entraba al salón.
viernes, marzo 03, 2006
Micro cuento 6
Se despertó cuando no tenía por qué hacerlo, sacudió una de sus manos tan fuertemente que parecía un demente, fuera de si. Luego se incorporó y observo su alrededor, todo estaba en penumbra y su visión nublada, se dejó caer sobre el colchón con fuerza y rebotó con tal vehemencia que salió despedido por los aires, cruzó el techo de su pieza y cayó en la vereda. Tras unos segundos de confusión, se paró y vio la calle, en ella una tormenta de papeles caía desde el cielo y subían desde la tierra, se desplomó en el acto, nunca pudo levantarse, su corazón se había detenido. Ya no podía respirar.
Micro cuento 5
Ya te fuiste, me dejaste y nadie te vio correr, sólo yo, con la mirada a baja altura. Dejaste marcas, muchas para ser preciso, tantas que no lo entiendo, cómo no lo preví, si era tan obvio que esto iba a ocurrir, todo estaba tan oscuro. Pero no importa, ya nada tiene mayor relevancia, sólo boto sangre por la boca y se acumulan traumas en mis músculos, de tinte violeta y perturbante espesor. Pero vendrá la venganza, siempre estás con tus amiguillos en la misma esquina, y no saben donde vivo y no sabe donde viven tantos otros como yo. Ustedes están muertos, habrá que liquidar sus sonrisas, que placentero suena todo esto. Qué importa estar botado en la acera, con una posa de sangre frente a mis ojos que salió de mi boca y cabeza, si te veo correr y sé quien eres, el resto es cosa de tiempo.
lunes, febrero 27, 2006
Triquinosis Nº 3
Tengo 22 años y soy impotente, impotente frente a la vida, frente a lo que pasa a mi alrededor, no logro entender que más allá sólo lo determinamos nosotros y que el más acá no es una condena, sino una vida mal hecha, mal pensada. Soy impotente al hablar y al sentir, tan así que descubrirlo no es más que una evidencia porque frente a eso también lo soy. Tengo 22 años y no puedo decir otra cosa, estoy cooptado, atrapado y no me río de ello, como debería hacerlo. Soy impotente frente a la caída de las hojas, a las malditas sonrisas, al caminar en fila para subir o bajar una escalera, tomar el número en una tienda y comprar medicamentos, al simulacro que concierne sólo a mi país, a ese único y gran simulacro, a ese que no es mi país pero da igual y peor que todo esto y peor que muchas otras cosas que no he dicho, soy impotente frente a ella, a esa única que me dio la chance, esa sonrisa desaturada y esa piel sudorosa. Mas lo único que quedó después de nuestro encuentro fue mi impotencia impregnada en mis sábanas y en su recuerdo, también en el mío. Esa impotencia que puede ser provocada por muchas cosas, pero que a mis 22 años lo único que me lo explica es mi exceso de consumo de café y mi obstinada idea de fumar también en exceso, pero así y todo no lo comprendo, ¿por qué?, ¿por qué antes si y ahora no? ¿por qué me tengo que encontrar frente a estas letras? Porque soy impotente y nada más, qué sentido tiene la vida si la impotencia te gobierna, te controla, te determina. Sigo oliéndola en mis sábanas, es mejor levantarse y partir, salir de aquí aunque ella se quede acostada, durmiendo, pensando en otra cosa. Ponerme los pantalones y mirarla desde lejos, pidiendo perdón, qué más le puedo pedir y finalmente salir. Dejarlo todo atrás y quedarme solamente con mi impotencia, únicamente yo y ella, en una mancomunada unión de intenciones y tensiones. Tomar el pasillo del edificio como cada mañana, pero esta vez no voy al trabajo ni a discutir si me debo suicidar o convertirme al Islam, cosa que se me pasó más de una vez por la cabeza al saber algo de mi historia, de esa que inevitablemente me susurra cuando duermo. Bajar por las escaleras caracoleadas, retumbar mis huesos y saludar a nadie más que la impotencia que me lleva de la mano. ¿Será el café o el cigarro, serán ambos?. Maldito sea Dios y todos sus malditos profetas, qué saben ellos, qué sé yo de ellos, nada porque no existieron, otro simulacro más, como la ilusa idea de quienes van en esos autos son felices, quienes transitan por estas calles pueden sonreír cuando quieran. Si cruzo es porque la personita verde lo permite, no por otra cosa, pero dejará pasar primero a mi impotencia, porque ella tiene vida y yo no, me la quitó, me la usurpó cuando mis muslos rozaban las sábanas y mis deseos se perdían en la languidez. ¿Por qué no me saludan?, ¿será porque vengo todos los días y no dejo propina o por la impotencia que está sentada frente a mí? Tengo 22 años y pido un café, enciendo un cigarro y miro hacia el edificio, para arriba donde está mi ventana y sé que dentro está ella, durmiendo y pensando en otra cosa.
sábado, febrero 25, 2006
Animalidad (cuento)
Tus zapatillas sobre la cama, no comprendes mi mirada ni mis gestos, me sientes desde lejos, ausente. Salgo de la pieza, no haces nada, camino por el corredor hasta el living, en él tomo mi chaqueta, mi bolso, una caja de cigarrillos y una de cerillos. Antes de cerrar la puerta ya he prendido un cigarro, camino por el corredor, una señora que entra a su apartamento me señala un cartel donde comunican la prohibición de fumar en aquel espacio. En plena calle un perro sigue mi andar, deseo husmearle el culo, pero tal vez esa niña que está caminando con su madre, le parecería extraño. El perro se detiene frente a ellas, les ladra, de su boca una baba extraña las escupe, la niña se asusta y la madre me dice que controle a mi perro, le sonrío, continuamos nuestra marcha. Entro en un bar, me echan ya que no dejan entrar animales, entiendo el mensaje. Me siento en un asiento en una plaza, el perro ya no está, unas infecciosas palomas carroñeras de pan, se agolpan alrededor de un señor, a lo lejos y avanzando suena un agudo chirrido, levanto mi mirada, una máquina infernal de músculos y plumas se abalanza sobre el grupo de palomas, con sus garras toma a una por la espalda y continúa su viaje hacia las alturas, el peuco se pierde entre los brazos del sol. Charlo con un amigo mientras viajo en el metro, éste se detiene violentamente, se nos avisa por alto parlantes que existe un pequeño desperfecto, que será necesario bajarnos y caminar hasta la próxima estación, salimos del vagón, en el túnel brillan pequeños ojos acusa de las linternas de los guardias, chillidos agudos, corridas masivas de pequeños pies, giro mi mirada hacia una bifurcación sin salida, un cúmulo de ojos brillantes luchando unos con otros, chillando. Sobre un puente observo el agua correr, suena mi celular, contesto, me pides que vaya a tu apartamento, está atardeciendo, te digo que me quiero comer tu corazón, te ríes. Miro mis pies, a un lado de ellos, un gato se lame una de sus manos, en ella rastros de plumas, en su boca rastros de sangre, te aseguro que te voy a comer el corazón, el gato me mira, sonríe y se va ágilmente, veo el cielo ensangrentado de nuestra ciudad y escucho tu voz deseando que llegue hasta tu corazón sin tocar el timbre.
La bestía (cuento)
Detrás de la caída de las hojas de fuego, un hombre encontró entre unas piedras con ojos amarillos la bestia, recordó que alguna vez leyó de una que habitaba en una casa y no dejaba en paz, o quizás no, a su dueño, de alguna forma el dueño de casa la necesitaba. Esta bestia era más pequeña de lo que se hubiese imaginado en un situación así, también era menos peluda, con un color más claro y con los ojos bañados en ternura. Tomó a la bestia en brazos, asemejando al movimiento que la mayoría de los seres humanos hacen al tomar sus bebes para verles la cara, la bestia no puso ninguna resistencia, se dejó tomar fácilmente y cerró sus ojos al enfrentar los ojos del hombre. Los árboles agitaban su fuego al ritmo del viento vacilante, el hombre se fijó en ello y se desprendió delicadamente de la bestia, la que al sentirse en el suelo, movió su cuerpo desprendiéndose de algo inexistente, luego comenzó a lamerse delicadamente el torso, mostrando su delicada lengua al hombre de tez blanca y ojos oscuros, que no despegaba los ojos de las gotas de viento que se fundían en los retoños de fuego.

La tierra caminaba alrededor de ambos seres, como ensimismada, desprendiendo pequeños borbotones de angustia cada tanto, provocando que las piedras de ojos amarillos se retorcieran y rieran amablemente. El hombre con sus blancos y delgados brazos quiso volver a tomar a la pequeña bestia, y llevársela a su hogar, pero antes de tocar su cristalino pelaje recordó que era una pequeña bestia, más allá de su belleza, bestia al fin, sacudió lentamente la cabeza y la bestia agradeció el gesto presionando ésta sobre la mano blanca del hombre. Éste continúo su milenaria marcha y la bestia volvió a verlo mientras se alejaba, acompañando la angustia de la tierra y tratando de no molestar a las piedras de ojos amarillos, el hombre volvió a ver el sendero que ya había cruzado para ver a la belleza personificada en bestia, pero ya estaba muy lejos, no podía distinguirla de la caída de las hojas de fuego.
De madrugada (cuento)
Despreciable es el frío que golpea de madrugada, es despreciable el respirar ensoñado de ella a mi lado, es angustioso saber que la tengo que besar cuando despierte, preguntarle si quiere tomar desayuno, salir de la cama, tropezarme con mis zapatos, cuadernos, libros, ropa, papeles, cables, dvds, mientras camino hacia la cocina, cruzar los estragos de la noche anterior de mi pequeño living.
Sentir el piso frío de la cocina, encender el quemador, poner la tetera sobre éste, quedarme apoyado en el mueble, con los brazos cruzados para protegerme del frío, viendo transitar a la pequeña gente por la ventana, yendo a sus trabajos, a su obligaciones, a sus placeres. Y no entenderlos. Ver a los edificios de enfrente y considerar que el mío es muy bajo. Tomar un último cigarrillo de la cajetilla que habita extrañamente en el mesón de la cocina, encenderlo, toser, botar una bocanada, revisar el refrigerador carente, sacar un resto de queso y meterlo en la boca, con el cigarro entre los dedos amarillentos de mi mano izquierda. La tetera suena, ella aparece en la puerta y se queda mirándome, sonriente, brillante, bella. No dice nada, solo habita con sus calzones y la pequeña sudadera ceñida, esa que se desprendió tan fácilmente ayer y me dejó contemplar su pechos. Servir dos cafés, ofrecerle uno, observarnos.
Hace frío, no quiero levantarme, no quiero que se despierte, no quiero tocarla, ni rozarla, no me quiero perder en su cuerpo, en su inteligencia, en su belleza, no quiero amarla, no quiero perderme nuevamente. ¿Qué hacer? ¿volver dormir? ¿despertarla? ¿decirle que se vaya? ¿besarla? ¿colocarme sobre ella y con mi almohada no dejarla respirar? ¿qué hacer?.
Tres Romeos y 3 Julietas (cinema)
Es quizás la obra más citada del cine, es quizás la obra más determinante en la construcción de los dramas trágicos de amor, tal vez por lo mismo se hace necesario detenerse a rescatar tres puestas en escena cinematográficas de la obra shakespeareana totalmente diferentes, tirando algunas líneas sobre las distintas formas de representación y significación a lo largo de este último siglo en el lenguaje cinematográfico.
En la primera versión de Romeo y Julieta en 1936, de George Cukor, encontramos un acercamiento y una cierta fidelidad a conceptos del teatro isabelino, tanto en la puesta en escena, desde la perspectiva de la actuación, la puesta de cámara (utilización constate de planos generales), los vestuarios, la iluminación, etc. Además los tiempos narrativos son pausados y contemplativos, a causa de la amplitud de los planos, el tiempo de contemplación que establece el montajista es mayor, ya que el ojo debe detenerse mayormente a analizar los elementos internos de los planos, además de los narrativos. Por otro lado siendo que la obra de Cukor es trágica, existe varios puntos jocosos, que le dan descansos a la obra. Cosa que en la tragedia Griega también se ocupa, son pequeños respiros al espectador, por ejemplo en la parte en que Romeo y sus familiares se preparan para ir a la fiesta de Julieta o la situación de las invitaciones a la fiesta donde un personaje está encargado a invitar a toda la ciudad de Verona, pero no a la familia Romeo, éste estúpidamente les entrega la información de la fiesta sin presión ni nada a los rivales. La obra consta con una cantidad de elementos, que están más relacionados con la puesta en escena teatral, que con el incipiente lenguaje cinematográfico de esos años, generando un obra estática, tosca y pomposa. En 1968 otro director se lanza en la tarea de transmutar la obra de Shakespeare, el italiano Franco Zeffirelli, éste distanciándose del teatro isabelino, plantea una obra más de época y oscura. Donde el lenguaje, obviamente cinematográfico está más avanzado, desde la composición de los planos, la escala de estos, ocupando planos más cerrados, más variados, con más angulación y búsqueda de la profundidad de campo. Una utilización de la luz que establecerá zonas oscuras y de penumbra en la pantalla, o sea más contrastes. Tonos cálidos, por causa de la luz de antorchas y velas. Una historia que está en contacto con el resto de la sociedad, sobre todo en la secuencia de la pelea de ambas familias, donde vemos como irrumpen en medio de un mercado, luego de esto ambas familias serán sentenciadas por el rey a no tener más riñas callejeras. Y el director optando por una idea más premonitoria en los parlamentos y en la situaciones provocará que el final de la película no es tan casual, sino que se viene marcando desde el comienzo. Se olvida un poco las partes jocosas y se carga de todo un ambiente de tragedia que desborda la obra, no es casualidad que el director haya tomado esta opción, en Italia ya se había desarrollado el neo realismo, por lo que la vieja escuela del cine clásico había sido muy cuestionada y desbaratada, así la puesta en escena recoge la idea de cotidianidad, la que se establece en la ficción de un mundo más verídico, más cercano a la época donde se habría desarrollado el conflicto de los Montesco con los Capuletos.
Por último en la versión más contemporánea del director Buz Luhram, de 1996, tenemos una propuesta ecléctica, y no en el sentido de estar en el medio de dos extremos, sino el adoptar muchas corrientes y referentes, mezclándolo en búsqueda de un sentido nuevo. Lo que hace que sea una obra ambigua, tomando su propuesta visual muy contemporánea, con muchos referentes del pop art (Andy Warhol), de la música y estética electrónica (donde ambas familias de Verona se divierten al ritmo del drum and base y el éxtasis), por otro lado hablan con los diálogos Shakespeareanos y ven la vida con el romanticismo de las obras de Chopin. Esto hace que nos encontremos frente una expresión avanzada del kich de la década de los noventa, que se corona ubicando el conflicto en Ia Italia de fines del siglo XX. Tiene un ritmo cinematográfico marcado por las constantes aceleraciones de la imagen, sobre todo en la parte de la fiesta, donde el montaje de la secuencia, desde la perspectiva de la teoría del montaje de Eisenstein, sería un montaje rítmico. Con construcciones de personajes histéricos y postmodernos, donde se mezcla la tradición con el vertiginoso consumo de éxtasis y las grandes mansiones. Con una estética estilizada, no por lo elegante o fina, sino por la cuidadosa confección de la propuesta, los colores más bien eléctricos dominan la pantalla y las composiciones se recargan de significantes etéreos, cruces velas, amuletos, etc. También en las peleas y enfrentamientos podemos encontrar referentes del cine Western y en las películas de pandillas norteamericanas, con coreografías cuidadosamente armadas y presentadas. Es un sueño trágico de amor disuelto en éxtasis y al rítmo del drum and base.
Estas tres obras tienen un factor en común, Romeo se distancia de la visión del macho corpulento y arrollador, más bien es delicado, sensible, noble y romántico, el cual es capaz de darlo todo por su amada, su construcción de personaje se basa en un concepto femenino de lo masculino. Finalmente el tratamiento de Julieta es muy diferente, la de Cukor es un señorita ingenua y que tiene muy buenas relaciones familiares, con una edad similar a Romeo. En la ecléctica es también contemporánea a Romeo y tiene fuertes conflictos con su madre, la cual es una histérica compulsiva, que la presiona y arrolla. En la de Zefhirelli es notablemente menor que Romeo, se podría decir que es una niña que está en la primera adolescencia (opción que el propio Shakespeare habría determinado en su obra), la madre es un apoyo y ella está empezando a conocer el mundo, en la compañía de Romeo.
Sobre un Gigante (cuento)
Sentado en los hombros de un hombre que difícilmente voy a poder identificar algún día y del que tampoco quiero saber su identidad, estaba envuelto en la noche. Según después sabré quedaban pocos días de aquello que llamaban dictadura, gobierno militar, régimen militar, masacre del pueblo. Debo haberle pesado algo a aquel hombre, las luces de la calle estaban apagadas, tan solo frente a nuestros ojos existía una gran llamarada que iluminaba los rostros. A los años entendí que estaba frente a una barricada. A mi lado una señora con una olla, la agitaba fuertemente, deseosamente, emitiendo un agudo sonido que se unía a muchos otros agudos sonidos provocados por muchas otras ollas, eran sus grandes arma creí comprender después. Es difícil seguir el relato, era pequeño, tan solo había nacido el 83’, quizás por eso estaba sentado sobre los hombros de ese hombre, que no era mi padre, ni mi hermano mayor, ni algún pariente. Era un gigante que me permitía ver todo desde un ángulo que nunca había podido ver. Escuchaba gritos, muchas conversaciones, alguno que otro comentario al aire. Pero yo veía esa gran llamarada, no sabría asegurar donde estaba mi madre, tampoco mis hermanos, tan solo sabría aseverar que no estaba mi padre, el cual se había ido de la casa unos cuantos años antes, cuando tenía tres años, donde la memoria no me permite llegar. Y ahí estaba yo y las llamas crecían, se batían frente a todos, algunas caras con sonrisas que les costaba mantenerse en el tiempo. Todo parecía normal, común, las velas derritiéndose en las manos de algunos, otros pasando papeles que antes estaban prohibidos y ahora volvían a salir. Muchos metros detrás de las llamas estaba un grupo de hombrecitos con cascos, uniformes, lumas, armas, escudos, aquellos a los que mi familia temía, que yo aún les temo, nos miraban a lo lejos preparados para actuar. Pero me sentía seguro, estaba sobre un gigante y tenía una cortina de fuego.
micro cuento 3
Persiguió por la noche, consiguió decírselo y luego de todo ello, no supo si respirar o parpadear. Se miró el ombligo y en él muchas pelusas, tantas que sus dedos se enredaban al sacarlas. El sudor de abajo hacia arriba. Cuando decidió respirar, sus ojos vidriados no volvieron a verla, estaba lejos, en sus dedos pelusas, ella tan lejos como pudo. Sus ojos vidriados no la veían.
micro cuento 2
Se vieron las caras y no pudieron aguantar la tentación, aunque habían pasado años, aunque ya eran personas distintas, que casi no pudieron reconocerse, todo fue más allá de ellos, había sido acumulado por años y al verse explotó, desencadenando una serie de acciones de carga eléctrica, de tensión de músculos, gritos y baba. El preguntarse quien fue el primero que alzó la mano en busca del rostro del otro, no pasa de ser una anécdota, ambos lo deseaban profundamente. Azotar sus cuerpos hasta que la cara del otro se destrozara, sangre, sangre y más sangre.
ahí estoy... (triquinosis)
Rodeado, recargado de mareantes olores y dudosos procedimientos corporeos, me deslizo por la panorámica conversación de tres juveniles asistentes a la reunión, yo no había sido invitado, pero el sólo hecho de vivir en el hogar, me hizo parte de tal encuentro de personas divagantes y generacionalmente pares. La sala está oscura y en silencio, exceptuando la conversación del trío, se ha acabado la fiesta y cada cuerpo buscó el lugar donde dormir y descansar... en teoría. Los organismo siguen funcionando, procesando las sustancias consumidas, la información entregada y los sentimientos retenidos. Escucharlos es placentero, nos separa una distancia irreparablemente gigante, tensando el conflicto generación, sin que haya ningún acto o acción que provoque algún choque, violencia, menos violencia, debería haberla. Están sumidos a una especie de autoridad, sentada frente a un computador escuchando música y escribiendo, sin saber ni entender que hay detrás de todo esto, detrás de la nada... Es poder en su máxima expresión, de ese que se esconde y no se deja ver. Me levanto del asiento y los observo desde la altura que me permite estar de pie, uno me sonríe y los otros siguen hablando de sectores de un balneario costero, en el cual podría hacer una fogata en un viaje futuro, en un viaje imaginario, están allá haciendo su fogata, disfrutando del aire marino y temiendo la posibilidad de que llegue la fuerza policíaca, arruinando la velada. Camino en dirección al baño, ellos hablan tomando arena entre sus manos. Prendo la luz, me enfrento al espejo y todo está dicho ahí, en un reflejo condicionado, en una ilusión más real que yo, más certera que mi carne, ahí estoy apresado, atemporal.
micro cuento 1
Tal cual pensamos cuando sentimos, es raro, y esto también lo fue, me caí en medio de la calle y nadie se río, sólo una mano tomó la mía y ayudó para que me pusiese en píe, luego de eso la observe a los ojos y no pude hacer otra cosa que enamorarme, la historia estaba resuelta.
Cuento Nº 3
Alevoso y perturbado, el joven se retira de la cama, atisba a la chica a los pies de ésta, ella tapada sólo con el sudor provocado minutos antes, no lo observa, éste le habla en tono severo y le dice: si dejaras de sonreír te mataría, la chica algo confusa vuelve a verlo, éste con una sonrisa opacada por las palabras antes dichas, se toca el hombro izquierdo con la mano derecha. Éste va hacia la ventana que habita en el lado izquierdo de la pieza. La chica vuelve a descansar su cabeza en las sabanas húmedas. Él abre las cortinas, un fuerte sol penetra en los ojos del chico, en el exterior diminutas gotas de fuego y ranas van desde la tierra al cielo. La chica susurra en su lecho: hoy es un excelente día para volver a matar a dios. Él con su cuerpo desnudo y sudoroso, no alcanza a escucharla, pero sonríe al ver pasar las ranas frente a su ventana.
Cuento Nº 2
Monacal, presunción de hechos no atesorados ni menos advertidos, sólo el gesto de un trazo mesurado, pudoroso y, de alguna forma tal vez caprichosa, timorato. En resumidas cuenta una más en el pasaje, una más en la vereda de los que no pueden acercarse, ni a kilómetros de distancia, a la grácil sonrisa sin razón, a la visión liviana, a los brazos libres. Tras ese segundo de duda, vacilación, interrogación, deje a ese único espécimen, espécimen que resumen mis grandes problemas con la mayoría de las mujeres de esta ciudad, que detrás de una supuesta liberación e igualdad aún se le ve el habito de la teresiana más compungida por los pecados cometidos y los que se cometerán. Lleva su cartera a cuesta y un híbrido traje de seudo empresario o tal vez oficinista, a esta altura poco me importa las consideraciones que puedan hacer apropósito de un machismo solapado por bellas palabras, hace un tiempo que asumí que todo lo que diga puede ser ocupado en mi contra, ni basta que lo diga, sólo que emerja una vez en mi cerebro, aunque sea un tímido resplandor. Liberado de la duda decidí por undécima vez que era hora de marcharse, de irse tan lejos como sea debido, tan distante a nuestras pequeña ciudad, con menores especimenes en su seno, que ni el rastro pueda encontrar si es que esa incertidumbre se le ocurre volver a amenazar mis decisiones. Bote el cigarro a la vereda, lo pague con mi pie y me dispuse a caminar, debajo de mi traje híbrido entre seudo empresario y oficinista, se hace notar un habito, esos que no te dejan caminar y que en resumidas cuentas no permiten que tus decisiones logres encaminarlas, sonrío, cruzo mis brazos en mi pecho y me siento una más de todas ellas, con las piernas tan cerradas como es posible para que ninguna serpiente ose llegar a ella.
Cuerpos en la oscuridad (cuento)
Cuerpos sudorosos sobre una estructura, revolcándose, retrayéndose, sin poder mirarse, sólo percibiendo las respiraciones del otro. Oscuridad. Todo en vuelto en un halo de humedad corporal, tensión muscular, sequedad bucal, respiraciones agitadas, uno que otro gemido, uno que otro alarido, sus genitales eléctricos. Entre ellos, personas que caminan de un lado a otro, con sus caras rígidas o sonrientes. Ellos atados y vendados a una estructural metálica. Electro shock. Los caminantes buscan información, tal vez solo temor. Yagas sonrientes de sangre, sangre que coagula en el suelo, sólo escuchan la respiración del otro, sus gemidos sufrientes, esperando que todo acabe.
Sonreías (cuento)

Y si te dijera que soñé y fue contigo en la cornisa de un gran edificio. No vestías tú color característico, ni en tus ojos se veía esa ausencia cómplice, sonreías como nunca te había visto hacerlo y tu pelo estaba tomado, el viento intentaba desordenarlo, no lo lograba. Te miraba y no lograba entender porque estabas ahí parada frente a la cornisa sin decir nada. Te comenté algo del color de tu ropa, giraste tu cabeza y tus ojos se fundieron en los míos violentamente, como remeciéndolos. No podía resistirlo y miré hacia abajo, la calle con sus pequeñas personitas y vidas, se venían hacia mí, casi podía tocarles sus cabecitas. Con tu brazo extendido frente a mi pecho detenías mi cuerpo. Seguías sonriente. Qué hacías tu ahí, qué hacía yo ahí. Luego que soltaste tu cuerpo y vertiginosamente te dirigiste donde esas pequeñas personas, comprendí que no debía verte caer. Si te contara que no caíste y empezaste a volar, que quise seguirte pero después de guiñarme un ojo entendí que no podía hacerlo. Y te vi volar por un rato, girabas, besabas al viento, acariciabas su gotas de tiempo, hasta que tu cuerpo toco tierra y la sangre se hizo de la acera y las pequeñas personitas gritaron al verte entre ellas. Si te dijera que parada a mi lado tu olor se sentía diferente, que había soñado contigo volando, que tu sonrisa extensa y tus ojos presentes nunca los había visto de esa forma, tal vez solo responderías que la del sueño no eras tú, aunque yo te haya visto sonreír.
Julio Medem... difusos límites de lo cotidiano (cinema)
Por la necesidad de encontrar las nuevas formas narrativas y expresivas en el cine de habla castellana, se hace impresindible empezar abordar una serie de autores que en estos momentos están dando vuelta tanto en festivales cinematográficos, salas de cine como en la televisión. Es por esto que he querido hablar sobre el director (autor) español Julio Medem, que ha hecho películas como Vacas, Tierra, La Ardilla Roja, Los Amantes del Círculo Polar y Lucia y el Sexo, advierto que estas dos últimas serán nuestros referentes para la siguientes conjeturas. Debo reconocer que no tengo muy claro como entrar en la obra del director, no obstante hay algo que lo caracteriza más allá de que en los créditos finales salga su nombre en todas su películas. Que es el tratamiento y construcción de las historias, es cierto que muchos dicen que hay que olvidarse de las historias ya que ya se han contado muchas y ser original es imposible y lo que importa son las estructuras formales, tanto como el montaje, la puesta en escena, la fotografía, etc. No obstante me parece que la construcción de una historia y como es formulada también pueden ser de un goce estético, sensorial, emotivo e intelectual invaluable. Es la forma en como Medem trabaja las circunstancias de sus historias la que me hace reconocerlo una y otra vez cuando veo sus obras.


En Los Amantes del Círculo Polar, encontramos como la vida de dos niños se va uniendo constantemente mientras crecen, desde el momento en que el niño lanza avioncitos de papel al patio de su colegio y que la madre de la niña lo recoge y lo que desencadenará que esta tenga una relación con su padre y por ende la niña pase a ser su media hermana y después se transforme en su amante. Hasta que ambos amantes estén en una misma plaza sentados en unos cafés dándose las espalda y sin darse cuenta que está el otro a tres pasos suyos y así pode salvar la relación de ambos y sus vidas, finalmente no se encuentran. Y como lo cuenta, desde los diferentes puntos de vista, como el personaje del niño, como el personaje de la niña, como ambos como pareja, etc. mostrándonos esas circunstancias dos veces y con significados tan distintos para ambos personajes. Haciendo difuso los limites de lo cotidiano y ahí cargándolos de magia, que me es fácil relacionarla con el realismo mágico latinoamericano, y no de la forma evidente de mostrar a niños con colas de cerdo, o como en la película Magnolia, mostrar la caída de una lluvia de ranas, sino entendiendo la lógica, y desarrollándola en otro sentido y en otro contexto, dándole un toque mágico a las cosas simples que pueden hacer cambiar violentamente el curso de las cosas. Como el cine y literatura surrealista, donde nos hacen ver como las cosas cotidianas pueden ser absolutamente extrañas, perversas y perturbadoras, pero en este caso en un sentido diferente mostrarnos esas mismas cosas de una forma mágica y puntualizar en ellas como agente de cambio en la vida de los personajes.
Y en Lucia y el sexo, el hecho de que una historia oscura y trágica, aunque su fotografía nos sea oscura, sino todo lo contrario, en vuelta en el juego de luces reventadas y cielo blancos, donde los limites de los personajes se funden con ellos, sin dejarnos claro cuando comienza uno y termina el otro. Bueno esa historia donde el final iba a ser tan trágico como en Los Amantes del Círculo Polar, nos dice que esta es una historia con una ventaja que cuando está llegando a su final quien es protagonista de ella cae en un hoyo el cual nos lleva justo a la mitad de la historia, y la otra gran ventaja es que esa persona puede cambiar el curso de los acontecimientos. Como un libro que se está reconstruyendo constantemente. También en la historia poco a poco nos hace entrar en el confuso juego de cuando las cosas son partes de la historia de este escrito caído en la profunda crisis de ver como un perro a matado a su hija que venía recién conociéndola y que ella no sabía que era su padre, o lo que sería la supuesta realidad dentro de la película, cual Cortazar en su cuento "Noche Boca Arriba". Y de alguna forma mezclado con ese final que nos abre la ventana de que los personajes puedan reconstruir sus historias, de alguna u otra forma nos habla de la capacidad de los hombres de poder cambiar el curso de sus acontecimientos de vida. Pero para eso hay que creer en esa realidad mágica, y a esos sucesos que parecen ordinarios, comunes, cotidianos verlos de otra forma, sentir que detrás de uno de esos hechos, está de alguna forma impregnado de uno, y de que pueden ser determinantes.

Es lo antes dicho y de forma algo sencilla, lo que al sentarme frente a una proyección o a la lluvia constante de electrones, al ver los films de Julio Medem lo que me hace sentir que en él existe ese nexo entre sus obras, esa reflexión artística y esa propuesta. Es cierto que no me referí concretamente al tratamiento fotográfico, al ritmo de relato, las estructuras cinematográficas o la música (y banda sonora), reconociendo que cada película se puede analizar desde estas perspectivas, dentro de las lógicas del cine en habla castellana, Julio Medem se levanta como uno de los directores más influyentes en el ambiente cinematográficos, no solo por su consistencia expresiva, sino por su constante necesidad del riesgo, apostando a ciertas operaciones formales que le permitan acceder a nuevas formas expresivas, aunque debes en cuando no estén totalmente afianzadas en el contexto general de la obra. Es este riesgo y audacia creativa lo que genera diversos y complejos análisis de su obra.
viernes, febrero 24, 2006
Miradas y palabras (cuento)
El respirar agónico de imágenes confusas, el caos de versos relentizados por un parpadeo humano, ese reencuentro entre cuerpos distanciados por un rito indescifrable, o que quizás no he querido descifrar... Estrecho una mano, luego un abrazo extrañado, vuelvo a mi posición. Miradas confusas, palabras que no salen. Luego inclino mi torso hasta una cara y la beso en la mejilla, la saludo con la distancia de un encuentro no acordado, con una dudosa melancolía, con una lejana alegría. Miradas confusas, palabras que no salen. Uno de mis acompañantes saluda cordialmente a uno de ellos, antes de eso interrumpo su camino y vuelvo a inclinar levemente mi torso hasta llegar a otro rostro, lo beso, vuelvo a mi posición. Miradas que no salen, palabras confusas. Llega el último de mis acompañantes y respirando a otro ritmo, saluda y responde una pregunta. Confusas aquellas que no salen, miradas como palabras. Seis cuerpos tensados por el solo hecho de estar ahí, hecho mi cuerpo unos centímetros para atrás, dejando la responsabilidad de lo que acontezca a otro mercader. Miradas sin palabras.
Tácitamente se acuerda la separación, que cada uno vuelva a su río, a su historia, esa historia que ya no es mutua. Despedidas de cortesías, todos entramos al mismo espacio, pero asumiendo no volver a cometer el mismo error, de minutos antes, nada de topar miradas, ni acercar los cuerpos, unos acá y otros allá.
El pasar del día a la noche sentencia todo, la respiración vuelve a su cause y
pareciese que la normalidad no fue afectada. Uno de mis acompañantes envueltos en la casualidad de la situación me comenta algunas cosas, mi cálido silencio le responde. Luego volvemos a nuestros programas, se aproxima la carrera, los caballos ya están camino al partidor, las apuestas ya están hechas, solo falta revisar los colores del caballo elegido. Todo el mundo expectante. Se da la señal de partida y mi mirada confusa no permite que las palabras salgan para alentar al caballo que se va quedando rezagado...
pareciese que la normalidad no fue afectada. Uno de mis acompañantes envueltos en la casualidad de la situación me comenta algunas cosas, mi cálido silencio le responde. Luego volvemos a nuestros programas, se aproxima la carrera, los caballos ya están camino al partidor, las apuestas ya están hechas, solo falta revisar los colores del caballo elegido. Todo el mundo expectante. Se da la señal de partida y mi mirada confusa no permite que las palabras salgan para alentar al caballo que se va quedando rezagado...Mujer de Papel (cuento)
La gente pasa frente a su cuerpo y ella los mira muda. Se detienen, a veces le dan la espalda, en otras ocasiones la ven por unos segundos o más. Se ríen, la desean, la envidian, los ojos ajenos la acarician, otros solo mecen sus rostros. Intentan tocarla, no lo hacen, quizás porque los miran, todos miran, mientras ella los observa en silencio, estática. Solo haciendo su trabajo. Postrada en esa sonrisa eterna espera que se marchen en el próximo tren,en cualquiera de los vagones, lo mismo da. Ella distanciada por el cristal se siente segura y solo se preocupa de no descomponer el cartel publicitario que la contiene.
Tarde de Gitanas (cuento)
¿Caíste?, le preguntaron sus amigos que lo observaban con una delicadeza infinita, él los atisbó con desgano, no supo que responder, avergonzado, tal vez incrédulo, impotente. ¿De nuevo te engañaron las gitanas? insistieron, volvió a posar sus pequeños ojos en sus rostros, no habían palabras, las muecas de sus rostros impedían cualquier expresión verbal de su parte, uno se sentó a su lado y apoyó su mano sobre su espalda, ésta fue como un peso inconmensurable, sus hombros resintieron el gesto, sus manos se apoyaron en las blancas maderas de la banca en que estaba sentado, el otro fumaba distraído a causa de unas chicas que estaban detrás de ellos a lo lejos, jugaban con hojas secas de árboles secos, de vez en cuando los miraba y tiraba el humo por sobre sus cabezas, el chico con sus manos sudorosas se aferraba a la banca, no quería hablar, respetaron su silencio o así parecía, su amigo en la banca detenía su atención en un punto en el suelo de adoquines. Una hormiga empezó a subir por su pierna, logró ingresar tan profundo, que con una de sus manos aniquiló a la intrusa, con esto su amigo le sacó la mano de la espalda y le preguntó ¿qué se habían llevado esta vez?. El chico atendió a su mochila lánguida y liviana, saco un cigarrillo y se lo ofreció a su amigo, quizás para que se callara, le ofreció fuego y éste empezó a fumar aunque no lo hacía muy a menudo, tal vez lo hizo por eso mismo, luego dejó la cajetilla en la mochila y observó fijamente a su compañero de banca y le contestó... ¿qué crees?.
La sorpresa e incomodidad asaltaron su cuerpo, no supo como reaccionar, se paró y le dijo algo al otro chico, que ya no atendía a las chicas, su boca estaba semi abierta, el aire entraba por ella sin que él hiciese nada, su cigarro caía lentamente y se azotaba contra el suelo, sus piernas empezaron a temblar, la tierra bajo sus pies se resintió, el otro intentaba pensar con sus manos, éstas agitaban mucho viento a su alrededor, pasó un grupo de microbuses cerca de ellos generando un ruido ensordecedor, fueron cubiertos y se sintieron protegidos de cierta forma, luego un silencio abrumador sentenció el momento e hizo que ambos chicos lo observaran por una última vez, él no pudo enfrentarlos a los ojos, solo se detuvo en la difusa imagen de sus zapatillas.
Empezaron a caminar, dejaron solo al chico, con su lánguida mochila, silentes a travesaron el desorden de hojas que las chicas habían dejado, la tarde se hacía en la ciudad, el chico solitario dejó caer una última lágrima de vida, sus amigos prometieron nunca más hablar del tema mientras se unían a una masa de personas que entraban al metro y nunca más lo volvieron a ver. Pasado unos segundos en la banca solo quedaba el recuerdo de las manos apoyadas y la lágrima que no dejó de humedecer cada tarde la tierra que había pisado su dueño en aquella tarde de gitanas.
Nº1 (triquinosis)
Caídos, templados, forjados, disueltos, alegres, tristes, silente, parlantes,poema. Palabras que no existen ya a mi alrededor, como tantas otras, como todo, terribles voces no existen, alegres voces, nada, vacío, materia que no se disuelve, ni oídos que los acompañen, feligreses, anonadados, muertos, filibusteros, nada que escribir, tal vez solo eso, tal vez solo esto.Por qué empluman sus pezuñas, sus dedos retorcidos, sus uñas roídas, por qué posan sus yemas color carne putrefacta, sobre las teclas, sobre el papel, sobre el aire. Cada vez que posan para escribir en nombre de alguien, sus intestinos hierven de ira, ¿y no los escuchan? Por qué escribir, por qué si la poesía ha muerto, ha muerto con esto, ha muerto con mis palabras y las de tantos otros, con mis pesares, con el poeta que ya no es poeta, con la esclava que sigue siéndolo.Hay que buscar algo nuevo para esa, máquina que siente, bestia que razona, para ese humano en código binario. Por qué leen, lo que ya está muerto.
Una pareja de compras en el Paseo Ahumada (cuento)
Y tú apoyada en el cartel de fondo negro, con la mirada encontrada en unos adoquines, con la cara perdida entre la multitud, que dos minutos atrás te reías del color de mi ropa y que ahora me reclamas porque con una frase asesine tu risa, no te entiendo. Dónde está el problema, por qué esa cara. Mejor caminemos entre la multitud, tal vez nos olvidemos de esto.
Y tú con tu andar sosegado, con tu ropa chillona, no podrías haber elegido algo mejor. No tenías para que ensordecer mi habla, mi risa era ligera, era un secreto entre mis labios y mis cuerdas vocales, confidencia a la que no tenías porque acceder. Desde cuándo tus palabras desean asesinar mis gestos, ¿no será tu mano la que se quiera posar sobre mí?, estrangular mi piel y no dejarla respirar. Mejor sigo apoyada en el cartel de fondo negro, que la multitud me envuelva y quizás me olvide de todo esto.
Acaso crees que mi mano se volverá asesina si tomo la tuya para seguir caminando.
Acaso crees que mi mano detenida tendrá tal poder sobre la tuya.
No lo sé, mejor olvidemosnos de todo esto.
Mejor que así sea.
Sin Título Nº 1 (cuento)
Nadie puede decirnos que encontrar en la calle algo, es solo azar... pero tampoco nadie puede decirnos que es parte del destino, la época de los griegos pasó hace mucho tiempo para andar pensando en oráculos, aunque a veces sería cómodo tenerlos... Vicente caminaba en uno de esos días que el oráculo no podía pronosticar, de esos en que la caída de las hojas de otoño se escuchan y el viento las acompaña, debajo de sus pies un camino de piedrecillas, frente a sus ojos un parque, detrás de él una senda...
En su andar se notaba cierta dicotomía entre la ausencia de sentido y la premura que le provocaba el frío capitalino, en sus pies sus zapatos contenían rastros de barro, lo que le recordaba que venía de algún otro lugar... no dejaba de verse los pies y recordó una película mexicana donde un personaje se le veían solo los pies desde los ojos del personaje mientras cruzaban el desierto de sonora, en ese momento recordó un libro de un chileno que vivió en México y murió en España, producto de una cirrosis hepática, miró hacia el frente y las hojas sonaban y el viento acompañaba.... sin más remedio que seguir la senda que otros habían trazado por él, siguió su andar, en el suelo que a esta altura se había convertido en su obsesión, luces de colores fueron antecediendo su andar, eran rojas, verdes, amarillas, rosadas, púrpuras, violetas, celeste y azules, como el terciopelo de otras película que se le vino a la cabeza...
En eso una voz desde atrás, interrumpió el caminar de Vicente, nubló su vista, no hubo más colores frente a él, se vio obligado a girar la cabeza hacia la senda recorrida y volver a escuchar a la vos que le decía... "ya me escribiste eso", la dejó de sonreír, mientras la observaba, dejo de extender ese gesto en su cara provocado por aquellos colores que lo acompañaron un rato antes. Vicente miraba a la voz, ésta detrás de los árboles del parque, se alejaba corriendo detrás de un alguien, irreconocible para Vicente en ese momento o en cualquier momento lo más probable, éste giró su cabeza para volver a mirar al piso, sus pies detenido en él, en sus zapatos ya no había barro, no recordaba de donde había venido, se quedó detenido, un grupo de personas pasaron a su lado corriendo, trotando y sudando, sus jadeos acallaron a las hojas y el viento dejó de acompañar, Vicente se quedó parado ahí viéndolos correr, sin barro en sus pies ni saber donde ir.
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