Ella está sentada en su oficina, su oficina está en muchos lugares, tantos que no puede concentrarse en su escritorio, en el porta lápices y el teléfono que están sobre él, tan desconcentrada se encuentra que en su cara se configura todos los gestos posibles mientras el porta lápices y el teléfono se vienen sobre ella, sin dejar de estar sobre la mesa, en su posición. Ella se desploma sobre el escritorio y éste se detiene sobre la corniza de un edificio, el viento sopla suavemente, el teléfono se cae al suelo. Nadie sonríe más con su desconcentración.
domingo, octubre 08, 2006
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario