He reccorido tus alas heridas, he visto el pasar del agua por tu piel, el olor acomulado en tus párpados. Y no quiero verte más. He dejado de gritar tu nombre, tan sólo el silencio se acumula entre mis dientes. Todo aquello que puede haber hecho por ti, no lo hice, ahora estás ahí abajo, muy abajo, tu cuerpo se revuelca en las aguas oscuras del río, tu sangre se confunde. Te veo desde aquí, desde el mismo lugar al que no pude llegar antes que saltaras.
lunes, agosto 28, 2006
miércoles, agosto 02, 2006
Trozo 1
Mis manos tiritan, los tendones se tensan, me duele, el monótono sonido de la alarma me acompaña y me descubre en la oscuridad, también la luz amarilla que ilumina mi sien. Mis manos obtusas se detienen sobre mi cara mientras la máquina está detenida y las aspas giratorias siguen su funcionamiento. Detrás de mi yo máquina, una limpieza que no fue tal, lo sé, pero no hay porque avisar, el trabajo se necesita igual. Mañana debería ser un mejor día, pero las heladas condiciones no lo permiten, ¿lo será?, quién será mi sucesor. No deja de ser ridículo que me pregunte eso, mejor seguir andando, ya llego a la esquina y este maldito temblor no me deja tranquilo.
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