martes, marzo 21, 2006

4 Fragmentos

1 Grupos de golpes se acumulan en las costillas, en los pómulos y quijada. la sangre brota, pero él no hace más que sonreir, sin saber por qué, sin sentir por qué.
2 Manifestación de caridad de la mano. No lo soportó y se echó a correr. Es lo que había que hacer. ¿Quién te cree?
3 ¿Habel quién está ahí? La cosa, la que se ciñe cuando duermes. Ah, el mio propio. Ese mismo.
4 Take me out tonight, take me out, please. I think to another dream. Take me out tonight. I'm sure, this is horrible.

Micro cuento 9

Habrá que reparar que después hubo un desprendimiento, una exacerbación del gesto en su rostro ido, como mueca, pero más que eso. Una deformación muscular que extrapolaba los labios, los huesos y los poros, así y todo había algo ufano en su rostro. La lágrima que surcó su piel tan sólo fue una excusa de un cuerpo que se desentendía de todo. Fue el momento en que se calló la sirena, en que el goteo de la llave paró y el andar peludo de un felino se extremó para desaparecer, en que los ojos se posaron sobre ella ¿había algo más que hacer? En una primera instancia no, así que dejó de mirarla y se fue por donde llegó, por la soledad y la apatía, su rumbo se hizo ligero, sin dificultades. Ella desprendida de todo no hizo más que agotar su respiración y se dejó estar sobre las sábanas.

viernes, marzo 17, 2006

Yo soy (cuento)

La siembra se hace dificultosa, lo seco del tierral provoca el sudor de manos secas. La velocidad del automóvil no me permite ver más, abro la ventana. Con el viento en plena cara deformo mi mente y ahora soy tierra en unas manos secas. Un arado me remueve dificultosamente, sudor metálico que remueve mis terrenosas entraña, queriendo mi fertilidad. Inútiles esfuerzos en estos días. Caen sobre mí pequeñas gotas líquidas, que estremecen a los vegetales agónicos enjaulados en mí, y es una pequeña esperanza posada en esta superficie seca, en esta piel seca. Pero es únicamente eso, sudor salado de caras agotadas. Escucho voces, tal vez una en diferentes tonos, es un niño parado sobre mí, sonriendo con el arador en las manos. Lo entierra sobre mí con una sonrisa extensa sobre un rostro extenso y reseco... la conductora me habla y dejo de ser tierra. Dice algo sobre un árbol. Escucho sólo eso. Trato de volver a deformar mi mente mientras el sol me llega sobre mi rostro estrecho. No logro ser nada. La miro y le beso el cuello, ella sigue conduciendo por una carretera recta. La siembra a quedado muy lejos, aunque las tierras siguen apareciendo mientras avanzamos. La sigo besando, ahora soy amante...

Microcuento 8

Malestar bacterial en las encías y sangramiento, el cepillado es la posibilidad de evacuar masas de sangre del receptáculo bucal femenino, se observa el espejo y hay llagas de días anteriores, como sonrientes, como mal olientes. Agua en la cara y se toma la cabellera rubia, a su lado la carencia de un otro, sale del baño y enfrenta a la ciudad a través de una ventana, está lista, preparada para un nuevo día, para eso que todos intentamos eludir, ¿ya estás conforme? Se pregunta, al segundo después se lanza al vacío, vestida con la blusa que se compró hace dos días y con los pantalones que tan bien le quedan, cae, cae, cae...

jueves, marzo 09, 2006

Tarea Pendiente (cuento)

Rencoroso se fue donde su hermano y le pidió que se fueran rápidos. Levantó la mano izquierda con el puño apretado, sin voltear a ver. Entendí que lo volvería ver en poco tiempo, me subí los calzones, me limpié el semen de mi entre muslo, tomé la falda y me la puse rápidamente. Me arreglé la corbata y puse en su posición original la camisa. Me tomé el pelo con el collet que tirado en el piso compartía el espacio con el brazalete del colegio. Éste lo puse donde debía ir, luego salí despreocupada al patio. Los niños revoloteaban al rededor de un balón de fútbol, unas compañeras de ellos provocaban muchos alaridos. En eso me topé con el inspector del colegio, éste me sonrío y me dijo que teníamos una tarea pendiente, suavemente en el oído, imperceptiblemente. Lo miré y le sonreí, seguí mi camino a clase, él me siguió con su mirada, me arreglé el calzón, volteé la cabeza y le sonreí. Éste parado al rededor de niños no dejó de contemplarme, mientras yo entraba al salón.

viernes, marzo 03, 2006

Micro cuento 6

Se despertó cuando no tenía por qué hacerlo, sacudió una de sus manos tan fuertemente que parecía un demente, fuera de si. Luego se incorporó y observo su alrededor, todo estaba en penumbra y su visión nublada, se dejó caer sobre el colchón con fuerza y rebotó con tal vehemencia que salió despedido por los aires, cruzó el techo de su pieza y cayó en la vereda. Tras unos segundos de confusión, se paró y vio la calle, en ella una tormenta de papeles caía desde el cielo y subían desde la tierra, se desplomó en el acto, nunca pudo levantarse, su corazón se había detenido. Ya no podía respirar.

Micro cuento 5

Ya te fuiste, me dejaste y nadie te vio correr, sólo yo, con la mirada a baja altura. Dejaste marcas, muchas para ser preciso, tantas que no lo entiendo, cómo no lo preví, si era tan obvio que esto iba a ocurrir, todo estaba tan oscuro. Pero no importa, ya nada tiene mayor relevancia, sólo boto sangre por la boca y se acumulan traumas en mis músculos, de tinte violeta y perturbante espesor. Pero vendrá la venganza, siempre estás con tus amiguillos en la misma esquina, y no saben donde vivo y no sabe donde viven tantos otros como yo. Ustedes están muertos, habrá que liquidar sus sonrisas, que placentero suena todo esto. Qué importa estar botado en la acera, con una posa de sangre frente a mis ojos que salió de mi boca y cabeza, si te veo correr y sé quien eres, el resto es cosa de tiempo.