viernes, marzo 03, 2006
Micro cuento 5
Ya te fuiste, me dejaste y nadie te vio correr, sólo yo, con la mirada a baja altura. Dejaste marcas, muchas para ser preciso, tantas que no lo entiendo, cómo no lo preví, si era tan obvio que esto iba a ocurrir, todo estaba tan oscuro. Pero no importa, ya nada tiene mayor relevancia, sólo boto sangre por la boca y se acumulan traumas en mis músculos, de tinte violeta y perturbante espesor. Pero vendrá la venganza, siempre estás con tus amiguillos en la misma esquina, y no saben donde vivo y no sabe donde viven tantos otros como yo. Ustedes están muertos, habrá que liquidar sus sonrisas, que placentero suena todo esto. Qué importa estar botado en la acera, con una posa de sangre frente a mis ojos que salió de mi boca y cabeza, si te veo correr y sé quien eres, el resto es cosa de tiempo.
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