martes, marzo 21, 2006

Micro cuento 9

Habrá que reparar que después hubo un desprendimiento, una exacerbación del gesto en su rostro ido, como mueca, pero más que eso. Una deformación muscular que extrapolaba los labios, los huesos y los poros, así y todo había algo ufano en su rostro. La lágrima que surcó su piel tan sólo fue una excusa de un cuerpo que se desentendía de todo. Fue el momento en que se calló la sirena, en que el goteo de la llave paró y el andar peludo de un felino se extremó para desaparecer, en que los ojos se posaron sobre ella ¿había algo más que hacer? En una primera instancia no, así que dejó de mirarla y se fue por donde llegó, por la soledad y la apatía, su rumbo se hizo ligero, sin dificultades. Ella desprendida de todo no hizo más que agotar su respiración y se dejó estar sobre las sábanas.

1 comentario:

Anónimo dijo...

creo que las sensasiones se transmiten, creo que la historia no es lo importante, creo que estás encontrando un estilo,ojo con el exceso de abstracción que se vuelve elitista