Rencoroso se fue donde su hermano y le pidió que se fueran rápidos. Levantó la mano izquierda con el puño apretado, sin voltear a ver. Entendí que lo volvería ver en poco tiempo, me subí los calzones, me limpié el semen de mi entre muslo, tomé la falda y me la puse rápidamente. Me arreglé la corbata y puse en su posición original la camisa. Me tomé el pelo con el collet que tirado en el piso compartía el espacio con el brazalete del colegio. Éste lo puse donde debía ir, luego salí despreocupada al patio. Los niños revoloteaban al rededor de un balón de fútbol, unas compañeras de ellos provocaban muchos alaridos. En eso me topé con el inspector del colegio, éste me sonrío y me dijo que teníamos una tarea pendiente, suavemente en el oído, imperceptiblemente. Lo miré y le sonreí, seguí mi camino a clase, él me siguió con su mirada, me arreglé el calzón, volteé la cabeza y le sonreí. Éste parado al rededor de niños no dejó de contemplarme, mientras yo entraba al salón.
jueves, marzo 09, 2006
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