lunes, abril 10, 2006

A la Hora de comer... (cuento)

Sentado logró pensar...
Al pasar del tiempo me he considerado cada vez más judío, sé que de alguna forma caprichosa provengo de Abraham, no obstante mi más intimo pensamiento habla de la necesidad de convertirme al Islam y leer el Corán, encontrarle un sentido y volver a tener barba. Tengo 24 años, nací y vivo en Chile, no tengo nada más que decir de aquello.
El desapego enraizado es la caricatura más perversamente vivida, si te dijera que es sólo la estúpida esperanza de encontrar o no encontrar, fluir o no fluir, me piensa computador y me siente el computador de mi amada. Si estuviese en otra habitación no existiría. Quién define el movimiento, debe definirse a si mismo.
Son 24 años y la única expectativa es la condescendiente esperanza de que Ismael, en su condición de otro y expulsado, sea mi padre putativo, mi puente para abrazar al Islam, seré moro o judío, pero nunca cristiano. Al final todo se determina desde los doce pasos, frente a una multitud de jolgorio de la movilidad del virus, del computador, de la fibra óptica. Sino hay más que parlantes, por qué creer en Abraham padre, Isaac hijo o Ismael bastardo. De nuevo el pop, de nuevo soy madonna. ¿Hasta cuándo?
Dejó de hacerlo y comió...

1 comentario:

Anónimo dijo...

Entiendo...
A veces siento que leo entre lineas, camino, divago y lo escucho... pienso en apagarlo junto al plato de la taza de café. Nos encontramos porque el quizo que fuera asi...El esquizofrenico que fue lanzado a la posteridad por la maniaca compulsiva de su madre...Esa que profundamente lo adoraba...Esa que profundamente es nuestra cuando reivindicamos los amores latentes, los que no se apagan, los que sobreviven en nuestras miradas...ajenas...absortas...en el tendido del Cine Arte Alameda.