martes, abril 25, 2006

Las palabras y las cosas...

En vez de escuchar habló y no pudo evitar la avalancha de críticas posteriores, tuvo que dejar de creer que era el más sabio del lugar, la clase tenía que continuar. Sigue siendo un bebe diría su madre. Yo estuve de acuerdo con él, pero no quise hablar. Sigue siendo un pusilánime diría la mía. La del profesor está muerta por suerte, quizás qué diría, mejor no saberlo.

Con el café nocturno en la calle, parado a las afueras de un tóxico, le encontré la razón a mis otros compañeros, seguía siendo un pequeño bruto perdido. Mis primos conversaban de un tema en específico, tanto que lo rebatí sin saber que decían y me escucharon. El café estaba caliente.

Llegamos a la fiesta, la música muy alta, me detuve a bailar entre unas chicas, éstas se alejaron en eso se escuchó un estallido de cosas a mi alrededor, había botado un vaso sobre la mesa y se habían quebrado ambos vidrios, todos me quedaron mirando y no supe que decir.

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