Se vieron las caras y no pudieron aguantar la tentación, aunque habían pasado años, aunque ya eran personas distintas, que casi no pudieron reconocerse, todo fue más allá de ellos, había sido acumulado por años y al verse explotó, desencadenando una serie de acciones de carga eléctrica, de tensión de músculos, gritos y baba. El preguntarse quien fue el primero que alzó la mano en busca del rostro del otro, no pasa de ser una anécdota, ambos lo deseaban profundamente. Azotar sus cuerpos hasta que la cara del otro se destrozara, sangre, sangre y más sangre.
sábado, febrero 25, 2006
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