sábado, febrero 25, 2006

Cuento Nº 3

Alevoso y perturbado, el joven se retira de la cama, atisba a la chica a los pies de ésta, ella tapada sólo con el sudor provocado minutos antes, no lo observa, éste le habla en tono severo y le dice: si dejaras de sonreír te mataría, la chica algo confusa vuelve a verlo, éste con una sonrisa opacada por las palabras antes dichas, se toca el hombro izquierdo con la mano derecha. Éste va hacia la ventana que habita en el lado izquierdo de la pieza. La chica vuelve a descansar su cabeza en las sabanas húmedas. Él abre las cortinas, un fuerte sol penetra en los ojos del chico, en el exterior diminutas gotas de fuego y ranas van desde la tierra al cielo. La chica susurra en su lecho: hoy es un excelente día para volver a matar a dios. Él con su cuerpo desnudo y sudoroso, no alcanza a escucharla, pero sonríe al ver pasar las ranas frente a su ventana.

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