miércoles, octubre 11, 2006

Micro cuento 15

Todos siempre supieron que estaba ahí, también, que me costaba respirar y no corría. Todos lo sabían y nadie hizo algo. A las tercera mañana, ya no habría los párpados, el espacio era muy pequeño, respiraba cada un minuto y después cada una hora, al final del ese día ya había agotado mi último respiro. La segunda mañana no entendía porqué a mí me pasaba eso y mi piel empezaba a sangrar por la fuerza que ejercía, terminé encostrado. La primera mañana estaba convencido que iba a reirme cuando lo recordará pasado unos años, de vez en cuando me lograba reir. Antes de todo, no sospechaba que algo así pudiese ocurrir. Ahora tan solo hablo por que las palabras me lo permiten.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

vuelve a esbribir...por favor...

Anónimo dijo...

Quiero leer mas cosas de las que escribes..

Anónimo dijo...

A quien me dirijo para exigir que te sientes por las noches a escribir...?

Anónimo dijo...

Tu sabes quien soy...

Anónimo dijo...

Y sabes tambien que Te Amo...

Anónimo dijo...

EXIJO QUE LO HAGAS!!!!!!